Astrología, Naturaleza Y Tú: Analogo A La Divinidad por Psíquica Naytiry

Fecha de publicación 8/6/2019
Categoría: Destino y significado de la vida



La realidad va más allá de lo físico, tanto en astros como en seres humanos.

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Somos sede sagrada de Dios/Diosa; seres espirituales, cósmicos, y eternos, con vivencias humanas en cuerpos temporales, de Misión en la Tierra, análogos a la Divinidad. Analogía significa semejanza, similitud, afinidad, equivalente. Afirmar que somos análogos a lo Divino es aceptar que somos Dioses/Diosas en micro. 

La realidad va más allá de lo físico, tanto en astros como en seres humanos. El organismo no termina en la piel, y los astros no culminan en su atmósfera. En la unidad sistémica que somos nos extendemos más allá, sumando cuerpos sutiles o invisibles al ojo físico, donde operan cambios y alteraciones de acuerdo a la salud psicofísica, al ritmo de vida, según pensamos, sentimos, decimos, hacemos, vibramos y resonamos. Todo está vinculado, lo grande con lo pequeño; lo macro y lo micro. De ello se desprende la Ley de las Vibraciones Únicas; para comprenderlo podemos apoyarnos en el pensamiento analógico, que nos permite saber que una misma Ley Física une la marcha del Universo y la de un órgano, así como la de un Continente y la del planeta Tierra, concebido como un ser orgánico especial, que vive dentro de otro más grande, llamado Cosmos.

La Tierra está viva, respira como un ser humano, en una dimensión más grande que la nuestra. Respira y baña, alternativamente, uno de sus Hemisferios en el fluido solar, resultando día y noche; el primero corresponde a una toma de aire, y la otra su exhalación, funciones orgánicas que una persona hace en apenas segundos. En el organismo cósmico los planetas (órganos principales de la galaxia) circulan en el fluido solar reparador. En el cuerpo humano, ese fluido es sangre que corre por los órganos que baña. Mientras la Tierra toma el aire por el Ecuador, y lo expira por los polos, nuestras dos fosas nasales, representan esos dos puntos terrícolas.

Músculos y los huesos son el elemento tierra; equivale a montañas, valles, bosques y llanos, el sostén y la estructura de ambas anatomías (corporal y planetaria). La sangre humana y de animales es el agua del organismo, como océanos, ríos y lagos son los líquidos terráqueos. Nuestra roca azul, y el organismo humano tienen 65 por ciento de agua. El elemento aire está en los sistemas respiratorio y nervioso, con pulmones, bronquios y neuronas, equivalentes a los gases/vientos de la atmósfera terrestre, sin los cuales la vida no es posible. Mientras el planeta se expande en Equinoccios de Primavera y Otoño, respira profundamente, y exhala durante los Solsticios de Verano e Invierno, sumando 4 pulsaciones en cada estación climatológica (con duración cada una de 3 meses promedio), los seres humanos tenemos cuatro pulsaciones cardíacas en apenas un minuto, equivalentes al cuaternario estacional. Finalmente, el elemento fuego se traduce en la temperatura corporal, mientras en el planeta su equivalente son los movimientos volcánicos y los climas, dándonos esto, una idea de la fortaleza y la vitalidad orgánica de lo macro y lo micro, analogías perfectas, exactas.

La Divinidad no se riñe con la Astrología; ella toda es un compendio matemático/geométrico de su maravillosa Creación, el lenguaje simbólico/energético de su presencia en todo cuanto existe. Dios/Diosa nos ama incondicionalmente, y nos regaló la herramienta para auto-conocernos en nuestra dimensión cósmica.

Gracias a Dios/Diosa por la vida, al Padre Sol y a la Madre Naturaleza, que nos regalan y brindan bien e ilimitadamente. ¡Somos sagradamente bendecidos! 
 

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