Actos De Bondad: Pequeñas Acciones Pueden Tener Un Gran Impacto

Fecha de publicación 12/23/2019
Categoría: Amabilidad



Nunca sabes lo mucho que puedes mejorarle el día a alguien.

Un año que viene, otro que se va; Noche de Acción de Gracias y Navidad que vuelven, tradición del año, unos van alegres, otros van llorando. Hay quienes tienen todo, todo lo que quieren; para estas personas la época de fiestas siempre son “alegres”. Hay otros muy pobres, seres sufrientes que no tienen nada, son los que prefieren que nunca llegara. 

Los conflictos armados, el angustioso éxodo forzado, el hambre, la exclusión, el ostracismo, la violencia, el frío, el abandono, las rupturas amorosas, la soledad, la enfermedad, la muerte, la indigencia, el desempleo, la insolvencia económica o las pérdidas de viviendas derivadas de desastres naturales son, entre otras, crudas situaciones humanas, algunas de las realidades que pueden convertir la época de fiestas en caos y desolación.

Existen, por otro lado, seres humanos que, aún teniéndolo todo, no son felices con lo que son ni con lo que tienen; no saben agradecer las grandes bendiciones que la vida les regala, tampoco compartir la infinita prosperidad que disfrutan con los menos “afortunados”; se comportan como el señor “Ebenezer Scrooge”, ese hombre avaro y egoísta, sarcástico y huraño con sus pocos seres allegados del que Charles dinkens nos habla en su popular obra “Canción de Navidad”, dado que sufren lo que la Madre Teresa de Calcuta indicaba, era la pobreza más difícil de erradicar sobre la faz de la Tierra: “de pobreza espiritual”. 

Contrastes, contradicciones, paradojas y dolorosas situaciones humanas sobre las que podemos incidir con gran impacto mediante acciones agradables, no sólo para hacer sentir bien a los que lloran y sufren por sus “carencias” o penalidades, sino para invitar a la conversión de espíritu a quienes “teniéndolo todo” están vacíos de mágica gratitud, bondad, compasión, misericordia y simple amabilidad, pudiendo despertar en los pobres de corazón sentimientos que parecen olvidados. 

Ser amables significa ser dignos de ser amados (¡y toda persona lo es!), ser cariñosos, afectuosos, gentiles, corteses, agradables, serviciales, afables, incluso graciosos y risueños. Cualidades todas ellas que se forman desde la más temprana edad. La amabilidad no siempre significa una gran acción; los pequeños detalles también cuentan, suelen iluminar y calentar la vida de los corazones estresados, sufridos, endurecidos y desolados, sean o no ricos materialmente.

Muchas veces pensamos que se necesita algo complejo, y profundo, para hacer sentir bien a los demás, cuando la verdad es que los amables actos más pequeños pueden cambiarlo todo. Alegrar con una visita a aquellos que están hospitalizados, compartir comida con quienes no tienen alimento que poner en su mesa, regalar ese viejo abrigo y calzado en buen estado sin uso, al desnudo-pie en el suelo. Compartir un café caliente con el indigente de la cuadra. Curar a un animal herido. Escuchar (sin juzgar) a una persona angustiada o en duelo, agradecer al cajero del banco por su atención, abrazar al que está desolado, saludar con cariño al extraño, dar nuestro agradecimiento, y empatía, a la persona de atención al cliente, que se ve sometida a gran estrés durante la época de fiestas por la gran demanda del público, regalándole un chocolate y flores.

¡AH! Sonríele a la gente cuando camines, nunca sabes lo mucho que puedes mejorarle el día a alguien.
 

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