Quien No Vive Para Servir No Sirve Para Vivir por la Psíquica Naytiry

Fecha de publicación 8/21/2018
Categoría: Amabilidad



Servir a otros te ayuda a vivir mejor.

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A raíz del accidente que sufrió mi hijo Quetzalcóatl  a los 9 años de edad, un  jueves 19 de Agosto de 1999, con un cable de alta tensión, quemándose en segundo y tercer grado  manos y  antebrazos, por las vivencias que me tocó asumir junto a él durante los 24 días y las 23 noches que permanecimos en el Hospital de Niños, mi existencia cambió profunda e intensamente.  Mi hijo estuvo entre la vida y la muerte, a poca distancia de perder parte de su cuerpo… Gracias al AMOR (la mayor expresión de Dios/Diosa entre nosotros), no sólo está vivo sino sano y completo, pronto a cumplir 29 años. Sus cicatrices son nada al lado de la riqueza que, en lo muy personal, nos dejó el trauma.

En aquél entonces, hace 19 años,  cuando pude medir la gravedad de lo sucedido, me sentí indescriptiblemente muy mal. Culpable y frustrada. Fue  cuando ofrecí a la Divinidad que si se salvaba, restaurándose  total y plenamente, me dedicaría a prestar apoyo a seres humanos enfermos, accidentados, agredidos, rechazados, discriminados, excluidos, o en condiciones parecidas.

Quetzal vivió el dolor a carne desprendida, y lo sentí como propio. Ahora, después de haber descendido al “infierno”, puedo decir que volvimos a nacer;  la vida no sólo tiene más valor, sino que cada día lo agradezco como una nueva oportunidad.  El  trágico momento me llevó a una nueva y extraordinaria dimensión en la ruta de mi proceso humano, mostrándome el camino para crear el Servicio de Orientación Holística para Personas con Familiares Enfermos –SOHPFE-, que  tiene por misión servir a mis semejantes,  sea que estén hospitalizados, postrados en una cama en sus hogares, o atravesando una depresión, a causa de 10 motivos (no excluyen otros): 1.- Quemaduras 2.- Cáncer 3.- Diabetes 4.- VIH y SIDA 5.- Distrofias musculares y hernias discales 6.- Amputaciones y accidentes 7.- Violencia de género, familiar  o abuso sexual 8.- Estados de coma o muerte 9.- Conflictos derivados de la identidad sexual 10.- Cardiopatías/Síndromes de pánico.

No me limito sólo a brindar apoyo físico, emocional, mental, espiritual y energético al “enfermo” o “accidentado”, “rechazado” u “agredido”, sino que dirijo mis servicios para que tanto él como sus familiares acepten, manejen y superen su realidad con humildad, paciencia, templanza, fe, esperanza, talento creativo, empatía,  comprensión, amor y visión de futuro,  asumiendo un rol activo, resiliente y participativo en la restauración- sanación de sus propias vidas, enseñándoles el camino del empoderamiento interior, para volar en el coraje de volver a empezar.  Al mismo tiempo, entreno a los familiares para que aprendan a manejar, con templanza y serenidad, lo que venga, así  como a renacer de sus propias cenizas con gratitud y vocación de servicio al prójimo.

Gracias a este servicio las personas “accidentadas” descubren que “el amor es un ángel, que viene a tu oscuridad,  a mostrarte la luz de la verdad”, y que quien no vive para servir no sirve para vivir.

La dicha de servir a otros es ilimitada. Nos hace grandemente bendecidos.
 

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