El duelo no tiene fecha de vencimiento por Psíquica Venus

Fecha de publicación 10/2/2019
Categoría: Destino y significado de la vida



Es inevitable sentir emociones muy intensas asociado con quien ya no está más en este mundo físico.

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La  pérdida de un ser querido o allegado, es un dolor devastador e inevitable.  Por más preparado uno cree estar para ese momento, realmente uno nunca sabe como va a reaccionar ante semejante experiencia.  Es inevitable sentir emociones muy intensas asociadas con una extrema tristeza y el aturdimiento en intentar aceptar la realidad del cierre de todo un capítulo asociado con quien ya no está más en este mundo físico.  La agonía emocional de la pérdida involucra síntomas de malestar físico tal como falta de apetito, insomnio, cansancio y malestares generales.  A lo citado, se le suma la incertidumbre relacionada a la incógnita del sufrimiento padecido y estado en que se encuentra el ser que ha partido.
 
Incontables son las teorías sobre el proceso de la muerte y el más allá, así como sobre los efectos e impacto de quienes deben afrontar el inconsolable duelo. 
 
En 1969, la psiquiatra Elisabeth Kübler - Ross introdujo lo que se conoció como las "cinco etapas del duelo”: 

  • Negación  
  • Ira 
  • Negociación
  • Depresión
  • Aceptación

Estas etapas del duelo se basaron en sus estudios sobre los pacientes que enfrentan enfermedades terminales, pero han sido aplicados a pérdidas en la vida, como la muerte de un ser querido.
 
Realmente, no existe un tiempo establecido para el cese del dolor.  Algunas personas comienzan a sentirse mejor en un mes o dos. Todo el proceso de recuperación puede durar entre 6 meses y 3 años.  No es fácil ni con el paso del tiempo ajustarse a la pérdida, pero uno aprende poco a poco vivir con la misma.

De acuerdo a cada personalidad, a cada enfoque y sistema de creencias, los efectos del dolor después del fallecimiento del ser querido, difieren.  Para intentar re-establecer el equilibrio emocional, unos buscan refugio en principios religiosos, otros en sus propias tradiciones o costumbres, familiares o amistades, consejeros o diversas formas de pensar.
 
Cuando partimos de un punto de vista intelectual, en general, uno busca apoyo más bien en un enfoque lógico para confrontar a la pérdida y consecuentemente, al duelo, con la  finalidad de sobreponerse al tremendo golpe emocional.
 
Los estudiantes de metafísica partimos desde el entendimiento que el ser humano es una entidad espiritual con un cuerpo físico.  Una vez que el cuerpo perece, el alma o el ser inmortal sigue avanzando en otras dimensiones.  Por lo tanto, el momento de ese desprendimiento es sagrado.  Idealmente, los pensamientos y sentimientos de paz, amor y el silencio deben abundar alrededor del difunto, aún en medio del dolor de sus seres queridos.  
 
Desde luego, el apoyo en la etapa de duelo es imprescindible.  Lo más importante es no aislarse y esforzarse en aceptar la compañía de la familia y conocidos. Las técnicas básicas para superar el dolor y sugeridas en mis consultas consisten en:
 
  1. El cuidado de la salud física, mental y emocional; períodos de descanso para reducir el estrés y una dieta balanceada. 
  2.  Mantenerse ocupado lo más posible y estar en contacto con el sistema de apoyo de conocidos o consejeros. 
  3.  Reconocer el dolor, procesarlo para continuar adelante.
 
El duelo es el resultado natural a una pérdida y aunque traumática, con la guía adecuada es posible encontrar alternativas para superar la gran tristeza. 
 
El espíritu nunca nació; el espíritu nunca dejará de ser;
No fue nunca fue el tiempo, no fue; ¡Fin y principio son sueños!
Sin nacimiento, inmortal e inmutable permanece el espíritu para siempre; 
¡La muerte no lo ha tocado en absoluto, aunque la casa parece muerta! —Sir Edwin Arnold
 

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